Bujalance, Una isla en un mar de olivar

En el Valle del Guadalquivir, en plena campiña cordobesa, y como una isla en un mar de olivar, se encuentra el municipio de Bujalance, localidad de gran calado histórico que ha sabido absorber y preservar las raíces de las diferentes culturas que han ido formando su tradición y su rico patrimonio, declarado Conjunto Histórico Artístico.

Aunque su primera ocupación se remonta a la Edad de los Metales, su mayor esplendor y de donde le viene su topónimo, fue la época medieval. Bury al-Hansh, significa Torre de la Serpiente, denominándose así por ser el nombre de una las torres de su Castillo Alcazaba, de origen árabe, que se utilizó como vigía, mandado a construir por Abderramán III en el año 935, convirtiéndose en la actualidad en uno de los ejemplos vivos de fortificación más importantes de esa época.

Blasonada y Barroca, cuenta entre sus señoriales calles, con una amplia representación patrimonial, destacando sin duda la conocida popularmente como la Catedral de la Campiña. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es un templo gótico renacentista, de gran majestuosidad y belleza, que cuenta a sus pies con una esbelta torre del siglo XVIII, que asoma al olivar y al Valle del Guadalquivir con sus 55 metros, pudiendo ser divisada desde una larga distancia. Como peculiariedad, destacamos la inclinación que esta torre ofrece en su estructura, con una inclinación de 1,15 m. La Parroquia de San Francisco, el Monasterio de San José y Santa Teresa, la Ermita de Nuestro Padre Jesús, el Hospital de San Juan de Dios, así como el Ayuntamiento y su entorno, y un gran número de casas señoriales, dotan a este bello pueblo andaluz, de rincones especiales e imponentes fachadas.

Entre sus festividades, cabe destacar su Semana Santa, declarada de Interés Turístico, siendo uno de los ejemplos más importantes de tradición, solemnidad y belleza de la Semana de Pasión andaluza. También los actos en Honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, y al que se le festeja con una romería y diferentes eventos.

La agricultura, ha sido y es sin duda, el motor y el origen de ser de esta localidad eminentemente olivarera. Su amplio término municipal, está integrado casi en su mayoría al cultivo de la aceituna, siendo la localidad con más almazaras del mundo, convirtiéndose en una de los principales productores de oro líquido, capitaneando la Marca de Calidad de Aceites del Valle del Guadalquivir. A día de hoy, esta producción se ha enfocado también al sector turístico, pudiéndose conocer en primera persona y de la mano de expertos, como es su recogida, extracción y producción, pudiéndose convertir el visitante en un agricultor más, catándolo directamente en la fábrica.

La gastronomía es uno de sus puntos fuertes; este pueblo cuenta entre sus vecinos con grandes cocineros que con su dedicación y saber hacer, siguen apostando por la comida tradicional, elaborando platos típicamente bujalanceños, como los cholondros o la patata rellena de Bujalance, así como dulces como los cuajados, pestiños y almendrados.

Bujalance es un municipio acogedor y de gran belleza, que ofrece al visitante alojamiento en edificios históricos, ricos manjares en sus diferentes restaurantes y un amplio patrimonio que sin duda no pasará desapercibido.

Bujalance y el Valle del Guadalquivir, forman un destino turístico marcado por un protagonista, el río Guadalquivir, dando vida a este bello lugar y configurando un territorio repleto de contrastes paisajísticos, historia, patrimonio, cultura, tradición, y vida, sobre todo vida.

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